Calentamiento global: ¿por qué hoy las vacas se consideran parte de la solución y no del problema?

Producir XXI, septiembre 2022

Calentamiento global: ¿por qué hoy las vacas se consideran parte de la solución y no del problema?

Alejandro R Castillo, PhD,

Emérito Universidad de California, Extensión.

Consultor privado

alejandrolucic@gmail.com

Dr Claudio Cabral Equipo técnico de SilvaTeam

ccabral@silvateam.com

Con nuevas tecnologías, entre las que se encuentran los aditivos en la dieta para mejorar la “salud ruminal”, es altamente probable que la producción de alimentos (leche y carne) pueda pasar a ser parte de la solución y no del problema del calentamiento global.

Los principales gases de efecto invernadero

El potencial de calentamiento global, denominado también GWP por su nombre en inglés (global warming potential) es un valor que, como su nombre lo indica, calcula el calentamiento global a partir de los tres gases más importantes responsables del efecto invernadero: el anhidrido carbónico (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O).

El cálculo de GWP se realiza considerando la capacidad de retención de calor de estos gases y su vida media o tiempo de permanencia en la atmosfera. Se le otorga un valor relativo de 1 (uno) al CO2 (el más abundante), considerando que el CH4 y el N2O, tienen 28 y 265 veces más capacidad de retención de calor comparado el CO2.  Estos valores, como así también la vida media útil de cada uno de estos gases en la atmosfera (el CO2 más de mil años, CH4 10-12 años, y NO2 unos 100 años), se utilizan para calcular los nuevos valores de GWP*. Además del CO2 equivalente (CO2-eq), y las estimaciones de huella de carbono.

Desde un punto de vista comparativo, es importante tener en cuenta los valores numéricos de los gases mencionados sobre el calentamiento global. Por ejemplo, estimaciones publicadas por la Agencia de Protección Ambiental (https://www.epa.gov/) de los EE. UU. (2014), indican que el sector agropecuario en su totalidad a nivel Global participa con un 24% como CO2-eq de los gases de efecto invernadero (ver Figura 1). Dentro de este 24%, el sector lechero contribuye con menos del 10%.  Del 24% indicado, el CH4 representa 44%, el NO2 29%, y el CO2 27%.

El peso de los gases en California

Considerando California, el Estado número uno de producción de leche en los EE. UU, y según datos publicados por la Universidad de California Davis, el sector lechero, siempre expresado como CO2-eq, representa un 4% del total de los gases de efecto invernadero dentro de un 8% del sector agropecuario californiano en su totalidad, comparado con un 80% proveniente del uso de combustibles fósiles.

En Argentina

En nuestro país, y de acuerdo con el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero presentado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (2019), el sector ganadero en su conjunto (carne, leche, porcinos, aves y ovinos) participa con un 21.6% del total de los gases de efecto invernadero, un 17,3% es la carne, 2,6% el sector lechero, 1,7% otros.

Origen del carbono, ¿biogénico o fósil?

Recientes estudios demuestran que una molécula de CO2 que se genera hoy, puede permanecer en la atmosfera por alrededor de 1000 años. Esto explica la acumulación de este gas en nuestra atmosfera. En cambio, el carbono del CH4 se oxida a CO2 permaneciendo por no más de 10-12 años en la atmosfera. Esto ha llevado a los investigadores a reconsiderar el ciclo del carbono en función de su origen, ya sea, carbono biogénico o carbono fósil. (Figura 2) El ciclo del carbono biogénico es un proceso natural en nuestro planeta. Se inicia cuando las plantas capturan el CO2 atmosférico para sintetizar cadenas carbonadas o carbohidratos mediante la fotosíntesis. Los rumiantes consumen estas cadenas carbonadas en los forrajes y como resultado de complejos procesos digestivos liberan CH4 a la atmosfera. Este metano se oxida y transforma nuevamente en CO2 (en 10-12 años). Las plantas al reciclar este CO2 proveniente del CH4 incrementan la eficiencia en el ciclo del carbono biogénico. Esto significa que el carbono de origen biogénico entra en un ciclo con posibilidades de mejorar su eficiencia, a diferencia del carbono de origen fósil, de permanente acumulación en la atmosfera.

Los aditivos en la dieta, una gran ayuda

Es importante mencionar que el CH4 generado en el rumen es el resultado de millones de años de evolución. Visto de una manera simple, los rumiantes con el eructo sacan o eliminan el hidrogeno del rumen. Su acumulación está relacionada con acidosis ruminal. Con la eliminación del hidrogeno se logra un “sistema de fermentación continua” que permite procesar forrajes en general y fibra en particular. Es por ello que la metanogénesis y la fermentación anaerobia de la fibra están íntimamente relacionadas. Podemos reducir la metanogénesis mediante el uso de aditivos en la dieta, mejorando la eficiencia del sistema, pero no sería conveniente su total eliminación porque estaríamos perdiendo una de las funciones fundamentales del rumen, la fermentación continua de la fibra.

En las últimas décadas los sistemas de producción animal han incrementado su productividad y eficiencia reduciendo significativamente la huella de carbono por unidad de producto, ya sea, carne o leche. Los expertos son optimistas respecto a la nueva forma de medir el balance de carbono en la producción de alimentos y su relación con el impacto ambiental. La aplicación de nuevas tecnologías (aditivos en la dieta y manejo de estiércol) para controlar la producción de CH4 reduciría aún más el CO2 proveniente del carbono biogénico que se recicla a través de la fotosíntesis. Esto permitiría alcanzar balances de carbono biogénico cero o incluso negativos.  No sólo reciclando la totalidad del carbono biogénico sino también consumiendo carbono fósil atmosférico. Es altamente probable que la producción de alimentos (leche y carne) pueda pasar a ser parte de la solución y no del problema del calentamiento global.

Hay aditivos naturales y otros sintéticos

Existen actualmente en el mercado de la nutrición animal, aditivos naturales que agregados en la dieta permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Dentro de éstos destacamos los aceites esenciales, las saponinas, determinadas especies de algas y las mezclas de taninos condensados e hidrolizables. Estos últimos presentan algunas ventajas comparativas adicionales como: mejorar la performance animal, no generan acostumbramiento, hay disponibilidad comercial sin restricciones de provisión y lo que es muy importante, producen una reducción de emisión no sólo de metano, sino que también de nitrógeno, en particular, de óxido nitroso. Existen, además, otras moléculas de síntesis química que pueden ser usadas para reducir la metanogénesis sin mejora aparente en la producción animal.