Producir XXI, mayo 2026
Bioseguridad y buenas prácticas en tambos
Bioseguridad, clave para el progreso
La Bioseguridad es un conjunto de prácticas y medidas de manejo preventivo cuya aplicación tiene por objeto impedir el ingreso y/o difusión de agentes patógenos o sustancias nocivas a un rodeo o establecimiento. Son acciones que se realizan en forma planificada – permanente y son procedimientos biosanitarios destinados a disminuir la posibilidad de ingreso de microorganismos, agentes patógenos en áreas, sectores, regiones, además de la contaminación de insumos, predios y utensilios (baldes, mamaderas, por ejemplo, en la guachera).
Algunos ejemplos:
La bioseguridad en la crianza de terneros en tambos busca prevenir enfermedades mediante la higiene extrema, el calostrado temprano y la separación de los terneros de las vacas adultas. Acciones clave incluyen desinfectar el cordón umbilical, uso de baldes limpios, instalaciones secas y ventiladas, y asegurar el consumo de calostro de calidad en las primeras 6 horas. La capacitación del personal u adecuar la prevención (vacunación estratégica a la madre y pasteurización del calostro durante la guachera) al sistema son los ejes para lograr buenos resultados.
La gestión y tratamiento de cadáveres: Según el tamaño del animal, el destino varía: si es un feto o ternero, se sugiere entierro en el lugar (in situ), mientras que para un animal adulto se recomienda el traslado a un cementerio, acciones que deben realizarse dentro de las 48 horas posteriores a la muerte.
Para garantizar la sanidad en el rodeo en todas sus categorías de animales (Jóvenes y adultos) y minimizar el riesgo en la salud humana y animal y el impacto sobre el medio ambiente, es fundamental gestionar correctamente los cadáveres mediante un protocolo que defina su traslado, destino final y procesamiento
Debe evitarse arrastrar a los animales muertos a través del campo, porque puede diseminar agentes infecciosos como Carbunclo, Tuberculosis, paratuberculosis o Salmonelosis entre otros. Corresponde utilizar una pala mecánica, pinche o balsa de arrastre y, si el cadáver elimina fluidos, cubrirlo con una bolsa embebida en desinfectante. Asimismo, se recomienda desinfectar las superficies de las máquinas que tuvieron contacto con los cuerpos, especialmente si luego manipularán alimentos.
Para el enterramiento in situ de animales pequeños, se debe cavar un pozo de al menos un metro de profundidad y aplicar desinfectante previo al entierro. En el caso del cementerio para adultos, este debe ubicarse lejos de zonas habitadas, en un lugar elevado y cercado. Se sugiere una fosa de no más de un metro de profundidad para evitar la contaminación de napas, cubriendo los restos con al menos 40 cm de tierra.
Es recomendable desinfectar las superficies de las máquinas que estuvieron en contacto con los cadáveres para evitar la propagación de microorganismos patógenos. Especialmente si esas máquinas son las que se utilizan para manipular alimentos o forrajes. Los desinfectantes más utilizados son el formol, fenoles, cresoles, iodo con ácido fosfórico y ácidos orgánicos de última generación.
Finalmente, no se recomienda la quema de cadáveres, ya que es una tarea compleja que puede expandir esporas y genera contaminación ambiental.
Mastitis y mastitis crónicas. Medidas relacionadas con la prevención de los contagios de mastitis y mastitis crónicas; que son los aspectos relacionados a bioseguridad interna, comprenden la implementación de en conjunto de medidas incluidas en el Plan de prevención y el Control de las Mastitis.
Un primer paso fundamental es la identificación de las vacas con una infección confirmada y las vacas con recuentos altos persistentes de CS por varios meses CCS > 200.000/ml. ,en la experiencia práctica muchas veces resulta ser un punto crítico lograr que los registros se realicen en forma correcta y sostenida en el tiempo. Estas vacas deberían segregarse para prevenir la transmisión de infecciones a las vacas sanas y ordeñarse al final, o bien, utilizando una unidad de ordeño independiente para ellas.
Alimentar a las terneras con leche infectada o potencialmente infectada (sin ningún tratamiento sanitario), representa un riego en la diseminación de patógenos, por tal motivo dicha práctica debería evitarse. En este sentido, también es importante implementar estrategias para prevenir que las vaquillonas puedan mamarse unas a otras.
Asimismo, es fundamental evaluar el estado de salud de las ubres de las vaquillonas de primera lactancia, a través de TMC y cultivos bacteriológicos para prevenir el ingreso de animales enfermos al rodeo.
En todas las categorías de animales y sobre todos los sectores del tambo, pueden aplicarse medidas de bioseguridad y buenas prácticas. En particular la política de reposición y el manejo de la crianza y recría son puntos críticos a considerar. Aplicar normas de bioseguridad son una inversión y no representan gastos. |
