Producir XXI, diciembre 2021

Planificar con tiempo es producir y ganar más

Invertir tiempo en planificar las siembras de pasturas de otoño

Ing Agr. Juan Lus

gjlus@pgwseeds.com.ar

El proceso de implantación de pasturas no es sólo elegir el lote y la semilla. Requiere de una planificación cuidadosa, anticipada y metódica para llegar a buen destino. Es clave el asesoramiento técnico para lograr mejores resultados productivos y económicos.

Eficiencia de implantación: el porcentaje de plántulas logradas rara vez supera el 35%, siendo habituales valores del 20 al 25% o menos. Entre las consideraciones a tomar en cuenta, la primera y más importante es la planificación, de ella se desprenden los demás factores. Las improvisaciones definen pasturas que no expresan todo el potencial y persistencia buscados. 

Decisión de siembra y antecesor: la rotación previa es la clave de una siembra exitosa. Definirla puede llevar años de preparación. Ambiente, especie y destino de uso, malezas, compactación, entre otros, son los que definen a los mejores antecesores. No hay especies ideales, hay especies y contextos que funcionan mejor que otros, por ejemplo, un raigras de promoción es un pésimo antecesor. El gran banco de semillas presente impactará de modo muy negativo sobre la implantación de la pastura por alta competencia. El maíz para silo provee un rastrojo manejable y libera el lote en una fecha lógica, mientras que el mismo cultivo para grano, puede representar un problema. Del mismo modo, un lote con alta presión de malezas no es una opción razonable. 

Condición del suelo: el estado físico del suelo también es determinante. Lotes compactados, sea por transito animal o maquinarias, minimizan la posibilidad de expansión radicular y acotan las reservas de agua en el suelo. Esto también define el tipo de labranza y preparación que requiere el lote. Es importante un análisis de suelo para monitorear el estado químico. Sólo como ejemplo, para el caso de la alfalfa, un pH de 5,8 determina que el rendimiento pueda caer más del 60% respecto del potencial sólo por este efecto. Sería en este caso necesario programar una corrección previa a la siembra, o replantear la formulación de la mezcla. 

Fecha de siembra: no existe una fecha calendario fija. Ésta, depende en buena medida de las temperaturas, de la región y de la humedad disponible. Los antecesores también pueden determinar la fecha a partir de la liberación del lote. Son recomendables las siembras de otoño, escapando a las altas temperaturas de fin de verano sin llegar a arriesgar a las plántulas con las heladas invernales. 

Mezcla de semillas: deben elegirse componentes que sean compatibles con el objetivo y ámbito productivo y no con la moda del momento. La definición suficientemente anticipada permite acceder con mayor seguridad a los materiales buscados y evita resolver la siembra de modo improvisado con las variedades que se consigan con celeridad y no por elección en base a las necesidades.

Diseño de siembra: sería ideal lograr distancias entre líneas menores a los que la maquinaria actual permite. Un canopeo que cierra rápido compite mejor con malezas y aprovecha mejor los recursos. Para resolver esto, suelen aplicarse siembras en doble pasada que achiquen distancias entre líneas. Esta técnica es válida siempre que no atente contra la practicidad de la operación. La elección de este diseño no debe comprometer el objetivo primordial que es una buena práctica de siembra. Muchas veces la atención a los detalles impide cumplimentar el objetivo principal.

Control químico de malezas y fertilización: son fundamentales para el éxito de pasturas y están tratadas por otras notas de Producir XXI en esta misma edición y en la de enero 22.

Densidad de siembra, elección varietal y calidad de semilla: para este aspecto es necesario remarcar la necesidad de asistencia técnica capacitada y actualizada, para definir la mejor opción en base a las necesidades. La oferta de variedades es muy amplia y en algunas especies, las diferencias entre cultivares son notables y requieren de ajustes precisos de densidad para que la pastura logre el comportamiento planificado. Las densidades de siembra deben responder a la cantidad de plantas/m2 buscadas. Para ello, se debe contar con semilla legal tratada adecuadamente para lograr la mejor performance. Del mismo modo, la adición en algunas especies de un peleteo, aumenta el potencial hasta un 30 % adicional por sobre una semilla sin peletear. Se recomiendan también densidades conceptualmente altas. Éstas son el mejor seguro ante desajustes de la práctica de siembra o inconvenientes posteriores que pongan en riesgo la capacidad de compensación que la pastura pudiese tener ante pérdidas de plantas.

Operación de siembra: suele hacerse énfasis en la maquinaria, esto no implica que el operador que ejecuta la tarea no es importante, y que debe contar con la capacitación apropiada. No es frecuente encontrar maquinaria diseñada para sembrar pasturas, por esto es necesario extremar cuidados. La profundidad de siembra es uno de los mayores responsables de los bajos logros. Las semillas forrajeras son muy pequeñas y por tanto muy sensibles a la profundidad, debería ser de 0,5 a 1,5 cm, dependiendo de la naturaleza del suelo. La uniformidad de la superficie, regulación de profundidad y velocidad de siembra son elementales para lograr cantidad y distribución apropiada de plántulas.

Monitoreos iniciales: una vez sembrado el lote, el monitoreo en las etapas iniciales es determinante para corregir cualquier desvío de lo esperado. Las plántulas y adversidades que en esta etapa pudiesen aparecer, no solo son de difícil detección por su tamaño, sino que a su vez pueden ser letales por encontrarse la pastura en su etapa de mayor vulnerabilidad.