Inoculación en la confección de silos de forrajes, una técnica de gran valor y muy económica
La inoculación de silajes es una herramienta biotecnológica clave para mejorar la eficiencia del proceso de fermentación, reducir las pérdidas de materia seca y nutrientes, y asegurar un forraje de alta calidad para una producción animal más eficiente.
Lo primero es hacer todo bien
Confeccionar silajes de forraje es cosa seria. No es para improvisados. Se debe trabajar con las máquinas adecuadas y con un equipo humano entrenado y bien coordinado. El trabajo debe hacerse rápido y muy bien y está muy claro que el silo debe ser embolsado o bien tapado con manta plástica adecuada tipo multicapa y de no menos de 130-150 micrones. Si el silo aéreo o puente no se tapa y no se sujeta bien la manta con al menos un neumático por metro cuadrado, el uso de inoculante no corregirá esos errores básicos.
Principios generales de la inoculación de silajes
El objetivo principal de los inoculantes biológicos es guiar y acelerar la fermentación láctica. Al picar el forraje, las bacterias lácticas naturales presentes en la planta pueden tardar en dominar el medio. Los inoculantes comerciales aportan cepas seleccionadas de bacterias ácidolácticas (BAL), principalmente Lactobacillus plantarum, Pediococcus y Enterococcus, que logran:
- Descenso rápido del pH: Al producir ácido láctico, se inhibe la actividad de microorganismos desfavorables (como clostridios y enterobacterias).
- Menores pérdidas: Disminuyen el consumo de azúcares solubles por parte de hongos, levaduras y bacterias indeseables, maximizando la retención de energía.
- Mejora de la palatabilidad y digestibilidad: Un perfil fermentativo limpio previene la formación de ácido butírico y amoníaco.
- Si el inoculante es liofilizado, tendrá la ventaja de no requerir cadena de frío para su conservación.
Un preoreo podría ser conveniente
El ensilaje de mezclas de leguminosas y gramíneas (tanto de praderas permanentes como de verdeos de invierno) presenta un desafío clásico: la humedad y el contenido de azúcares. Cuando el lote presenta mucha proporción de leguminosas o el material es muy “aguachento”, puede ser una buena opción cortar y hacer un preoreo de un día.
Ese preoreo cumple tres funciones:
- Disminución de la humedad: Las praderas y verdeos frescos suelen tener un contenido de materia seca (MS) bajo (20% a 25%), lo que genera un exceso de agua libre. El preoreo busca llevar el forraje al rango óptimo de 45% a 50% de MS.
- Prevención de efluentes: Un forraje excesivamente húmedo pierde nutrientes por lixiviación (jugos que se escapan del silo) y dificulta una correcta compactación.
- Favorecer la fermentación láctica: Al reducir el agua, se concentra la proporción de azúcares solubles en relación con el volumen total y se limita el desarrollo de bacterias indeseables (como los clostridios, que generan fermentaciones butíricas y arruinan el silaje).
1-Silos de pasturas (mezclas de gramíneas y leguminosas)
Las pasturas mixtas presentan un desafío particular debido a dos factores contrapuestos:
- Las gramíneas, suelen tener una concentración adecuada de azúcares solubles, pero su contenido de materia seca al momento del corte a veces es bajo.
- Las leguminosas, como alfalfa y tréboles, son ricas en proteína y calcio, pero tienen un bajo contenido de azúcares solubles (hidratos de carbono fermentables) y un alto poder buffer (resistencia al descenso del pH).
Estrategia de inoculación en estos silajes de PP: la utilización de inoculantes específicos es fundamental. Se recomiendan cepas homofermentativas potentes combinadas con enzimas celulolíticas y hemicelulolíticas (según el producto), que rompen las paredes celulares para liberar azúcares adicionales y garantizar que las bacterias dispongan del sustrato necesario para acidificar rápido el medio y evitar fermentaciones clostridiales indeseadas.
2-Silos de Verdeos de invierno (avena, cebada o trigo)
Los verdeos de invierno en estados vegetativos avanzados o con fertilización nitrogenada alta, pueden presentar niveles elevados de nitrógeno amoniacal y baja concentración de azúcares fácilmente fermentables.
Estrategia de inoculación para silos de VI:
- Avena y Cebada: Al picarse con un contenido de materia seca frecuentemente inferior al 30%, tienen alto riesgo de efluentes y fermentaciones secundarias indeseadas. Aquí los inoculantes actúan acelerando la dominancia láctica para frenar la proteólisis (degradación de proteína) y la pérdida de energía.
- Trigo: Utilizado a veces para picado en estados de grano lechoso/pastoso, posee un almidón incipiente interesante pero requiere un control estricto del oxígeno atrapado en el silo. El uso de inoculantes asegura una rápida estabilización aeróbica inicial.
3-Silos de maíz y sorgo (cultivos energéticos)
Estos cultivos son estructuralmente diferentes a las pasturas y verdeos:
- Maíz: Es el «cultivo rey» para ensilar debido a su alto contenido de almidón y buenos niveles de azúcares solubles. No obstante, el principal problema en el maíz no es tanto la fermentación primaria, sino el deterioro aeróbico al momento del destape y suministro (calentamiento por desarrollo de levaduras y mohos).
- Sorgo: Presenta desafíos similares al maíz, pero con variaciones según sea un sorgo azucarado, forrajero o granífero (a menudo con taninos que pueden deprimir la digestibilidad si no se manejan bien).
Estrategia de inoculación en silos de maíz y sorgo:
- Usar inoculantes hetero fermentativos (que incluya Lactobacillus buchneri): A diferencia de los estrictamente homofermentativos, estos producen ácido láctico y una cantidad controlada de ácido acético. El ácido acético es un potente antifúngico natural que inhibe el crecimiento de levaduras y mohos, mejorando drásticamente la estabilidad aeróbica del silo una vez abierto, evitando que se caliente en el comedero. En muchos planteos modernos de maíz y sorgo, se utilizan formulaciones combinadas (Lactobacillus plantarum + Lactobacillus buchneri) para asegurar una buena fermentación inicial y una alta estabilidad en el búnker o la bolsa.
Inocular los silajes de forraje es siempre muy conveniente:
- Para verdeos y pasturas (especialmente con leguminosas): Priorizar la velocidad de descenso del pH para evitar pérdidas proteicas y fermentaciones butíricas.
- Para maíz y sorgo: Poner especial atención en la estabilidad aeróbica tras la apertura para evitar mermas de calidad.

