Producir XXI, febrero 2026
Reflexiones para empresarios que aceptan los desafíos
Lic. Gustavo “Lacha” Lazzari
Economista y empresario PyME
+54 9 11 3580 9830
@lacha @gdlazzari
Unas ideas, muy oportunas por cierto, para reflexionar, expresadas por un economista y empresario que paga quincenas.
Condiciones iniciales. Secuelas
- Cuando se habla de “herencia recibida” ó “punto de partida” da la sensación que se habla de un tema del pasado, “ya fue”. Una suerte de excusa para medidas ingratas iniciales.
- Un auto roto, no deja de estar roto por el hecho que cambie de dueño. Una elección, un cambio de expectativas, un cambio de gobierno, no convierte un motor fundido en una Ferrari lista para la Fórmula 1.
- El paso de un estadio a otro requiere tiempo, trabajo, decisiones adecuadas y sobre todo maduración de dichas decisiones.
- El nuevo escenario viene luego de 25 años con subinversión. La tasa de inversión promedio (Inversión / PIB) entre 1980 y 1924 en Argentina fue del 16,3% del PIB. Para comparar. Chile 24%, Perú 20%, Australia 25%, Estados Unidos 21%, Polonia 21% y China 39%.
- Es decir, durante un cuarto de siglo la Argentina apenas mantuvo su parque de máquinas cambiando filtros y aceite. Claramente la capacidad producción está disminuida y por tanto con la competitividad lastimada.
¿Cómo ingresan las empresas al nuevo régimen?
- Podemos observar a las empresas desde el siguiente prisma: “las que quieren seguir y las que no”
- Hay empresas que, dado el cambio de régimen, deciden no continuar. Lo hacen ordenadamente, sin perjuicio de las consecuencias no deseadas sobre el empleo y la producción.
- Dentro de las que “quieren seguir” hay empresas de tres tipos:
- Las “sanas”, empresas sin deudas o deudas manejables, situación 1 en los bancos, con capital de trabajo y conducción adecuada.
- Las “averiadas”, empresas que arrastran problemas de capitalización, falta de financiamiento, alguna deuda fiscal, moratorias, balances no atractivos, etc. Posiblemente situación 2 y 3 en las calificaciones bancarias. Obligadas a “vender cheques caros “ por falta de financiamiento formal y habitual.
- Las “casi rotas”, son empresas complicadas con mucho arrastre de deuda, posiblemente salarios atrasados, múltiples moratorias, etc.
- No abro juicio de valor, no me corresponde. Es la realidad. No es nueva ni reciente. Así vienen las empresas argentinas en mayor o menor medida desde hace muchos años. (No interesa en esta nota opinar de las causas ni echar culpas sobre el pasado)
- Hoy lo único que interesa es que del universo de 600.000 empresas hay un número muy importante que quiere seguir y enfrentar el desafío del cambio que estamos viviendo. Pero dentro de ellas, hay una fracción que están “averiadas” o “rotas”.
- La realidad es que dichas empresas requieren una serie de instrumentos (privados) de reconstrucción.
Dos motivos (breve)
- Moral: Las empresas rotas y averiadas no se rompieron solamente por impericias propias ni por medidas recientes. Cada una evaluará (si tuviera tiempo para pensar) las causas y la debida ponderación. Es razonable pensar que necesitan un “puente” para pasar del régimen anterior al actual. En concreto, no podemos afirmar con justicia que todas las pymes que cierran lo hacen por su propia impericia. Hay herencia, hay pasado, hay décadas de hostilidad que lesionaron sus balances.
- Utilitario: No es negocio para el gobierno, para las empresas “sanas”, para el sistema financiero, para los trabajadores, para la estabilidad del país, que buena parte de las empresas argentinas no puedan cruzar el puente. Simple, sería un crimen que empresas que quieran seguir no puedan hacerlo por la mochila que arrastran del pasado.
Los puentes
En un capitalismo con décadas de funcionamiento normal (estabilidad, seguridad jurídica, normas claras etc.) las averías económicas se resuelven de dos maneras:
- Fusiones y adquisiciones
- Préstamos financieros de reconstrucción, en condiciones adecuadas a la situación.
