Aunque es probable que las heladas invernales hayan reducido la población de plagas y el inóculo de enfermedades, el incremento de las precipitaciones y temperaturas, unido a condiciones de alta humedad atmosférica, dará condiciones favorables para los ataques tempranos de plagas, por lo que será aconsejable llevar a cabo un cuidadoso monitoreo.
Se presentará el riesgo de fuertes calores tempranos, que se extenderán sobre el centro y el oeste del Paraguay, el este del NOA, la Región del Chaco y el nordeste de Cuyo, y podría producirse un lapso seco y muy caluroso entre fines de la primavera y el inicio del verano próximos, causando estrés a los cultivos y pasturas e iniciando incendios.