Un hito de la ciencia pública que beneficia a toda la lechería

Producir XXI, octubre 2022

Un hito de la ciencia pública que beneficia a toda la lechería

Fuente: Gustavo Gigena

AgroClave

La investigación de la Dra. Karina Trono (foto) y su equipo del INTA Castelar se encamina a escribir una página dorada de la ciencia argentina, que permitirá contar con una vacuna para combatir la Leucosis bovina, una enfermedad incurable que afecta al 80% del rodeo lechero nacional.

Un equipo de investigación del INTA, liderado por la directora del Instituto de Virología de Castelar, Karina Tronodesarrolló una cepa atenuada del virus BLV que infecta a los animales con Leucosis bovina, afectando principalmente a los rodeos lecheros de todo el país.

Se trata de un hito para la ciencia argentina que busca generar inmunidad y protección contra esta enfermedad endémica y además, es la primera vez que, en el país, se desregula un virus modificado para uso directo y que se logra la liberación comercial para la eventual formulación de una vacuna.

Fueron casi 15 años desde que comenzó la iniciativa conjunta entre la Universidad de Liège (Belgica) y el INTA Castelar, hasta la creación en el laboratorio de un activo biológico que comenzó a probarse en 2015 en el rodeo lechero de INTA Rafaela, bajo estrictos protocolos de bioseguridad.

Una enfermedad silenciosa

La Leucosis bovina (LBE) afecta fundamentalmente al ganado lechero en la Argentina, países de América Latina y el Caribe, de América del Norte, Europa Oriental y de Asia. En Europa Occidental no ha proliferado porque oportunamente los organismos sanitarios descartaron los primeros casos detectados y así lograron controlarla. En cambio, en el resto de las regiones mencionadas, las vacas infectadas continuaron contagiando a sus pares hasta convertirla en la más habitual de las enfermedades, sin control ni tratamiento para su cura.

Según se conoce hasta hoy, la Leucosis tiene un costo altísimo para los tambos comerciales, porque puede provocar una reducción en la capacidad reproductiva del rodeo, así como una pérdida de la capacidad productiva, en tanto cerca del 10% de los animales positivos desarrollan tumores malignos que ocasionan la muerte. Dicho lucro cesante puede representar hasta 5.300 US$/animal muerto, según un estudio económico realizado en el INTA.

Esta enfermedad viral endémica de rápido contagio, que se denomina silenciosa porque no presenta síntomas clínicos sino hasta que se convierte en un caso mortal, no tiene tratamientos ni curas por medicamentos, hasta hoy, o mejor dicho hasta dentro de muy poco, cuando Argentina termine de producir la vacuna.

Particularidades del principio activo

Karina Trono explicó porqué este desarrollo nacional es único en el mundo: “Tiene varias cuestiones de innovación; la primera es que no existen tratamientos ni vacunas en el mundo para Leucosis, por lo que es una herramienta que se puede usar por primera vez para prevenir la infección; lo segundo es que está construida en base a un virus modificado, es decir, es el mismo virus de campo pero ingenierizado para que sea atenuado, para que no contagie ni produzca tumores y busque respuesta inmune; y además, si llegara a salir como una vacuna de ADN, agregaría una tercera innovación”.

La Leucosis requiere la aplicación de una estrategia de control precoz y su impacto económico se agrava por la falta de tratamiento y de una alternativa de profilaxis contemplada en el calendario oficial de sanidad animal. Por esto, la cepa BLV DX 6073 modificada genéticamente representa una estrategia que permitirá reducir el contagio y la carga proviral en los rodeos.

Gran aporte a la lechería

Según estudios realizados por el INTA, en 2014, hasta el 10% de los animales infectados muere cada año, como consecuencia de tumores del sistema linfático. Esto provoca un lucro cesante y pérdidas relacionadas con la no producción de terneras, de leche, descarte anticipado y tratamientos inespecíficos. Esta cifra contempla la falta de partos y la consecuente reposición de terneras; de producción de leche por vaca (alrededor de 9.000 litros por año en cada lactancia) y de ingresos por kilos de carne vendidos para consumo.

Por todo ello, este hito de la ciencia argentina merece la admiración y el compromiso de toda la cadena láctea.