Producir XXI, agosto 2026
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¿Por qué la “ganadería de carne vacuna” de la Argentina tiene indicadores productivos y económicos mejorables?
Aníbal Fernández Mayer
Master Sc, y Doctor en Cs Veterinarias,
+54 9 2923 641420
Cuando se analizan los principales indicadores productivos y económicos de la ganadería de carne vacuna, se observa una gran variabilidad entre sistemas ganaderos. Este artículo analiza cuáles son los factores que diferencian a las empresas más eficientes y las claves para mejorar la productividad y la rentabilidad del negocio.
Algunos indicadores “claves” que diferencian a los sistemas ganaderos rentables
A modo de ejemplo, se pueden citar algunos indicadores que caracterizan a un sistema rentable:
- Porcentaje de Destete
El promedio de destete a nivel nacional, en los últimos 50 años, no ha mejorado significativamente, variando entre 60 al 65%. Existen grandes variaciones en los porcentajes de destete entre las diferentes regiones del país (NOA y NEA alrededor del 50%, semiárida y Patagonia entre 60 al 65% y Pampeana entre 70 al 75%). Sin embargo, en las mismas regiones existen muchas empresas ganaderas que superan el 85% de destete.
- Tasa de extracción
Otro parámetro que muestra, a nivel nacional, “bajos valores” es la tasa de extracción, que se determina como las ventas realizadas durante el ejercicio (en número de cabezas o en kilos vendidos) dividido el stock al inicio del ejercicio (en cabezas o en kilos totales).
En los últimos 25 años en el país, la tasa de extracción varió entre el 25 al 30%, siendo en los países vecinos entre 35 al 38%, es decir, vendieron más cantidad de animales o kilos de carne, logrando mejores ingresos por la venta de ganado, independientemente de los precios de venta.
Este indicador mejora automáticamente a medida que aumente la cantidad o kilos de animales que se faenen por año respecto al stock ganadero total. Entre los factores que ayudan a mejorar este índice se encuentran: la edad de entore de las vaquillonas, mayores ganancias de peso, reducción del período de engorde, terminación de animales más pesados, etc. Cualquiera de los ítems mencionados incrementa los kilos de carne vendidos con el mismo stock de cabezas o los mismos kilos del stock ganadero, generando mayores ingresos económicos en el año.
- Resultado productivo
El resultado productivo y económico no siempre van de la mano. Muchas veces la mayor producción de carne NO está asociada a una mayor rentabilidad. Es más, existen innumerables casos en los que, cuando se supera una determinada ganancia de peso o producción de carne por hectárea, cae el beneficio económico, porque se debe utilizar mayor cantidad de concentrados, incrementando los costos de producción. Esto, finalmente, afecta negativamente la rentabilidad del sistema ganadero. Por ello, un buen asesoramiento técnico podrá marcar la diferencia entre ambos sistemas.
- Resultado económico
Estos indicadores son algunos parámetros que afectan el resultado económico de una empresa ganadera y que determinan la sustentabilidad o no del sistema productivo.
¿Cómo podemos mejorar los sistemas ganaderos?
Cuando se analizan los factores que influyen “negativamente” sobre la “productividad” (resultado físico y económico) de la ganadería vacuna Argentina, se asocia, exclusivamente, a las variaciones de precios, la relación insumo-producto o el cierre de mercados, impuestos, etc.
Es cierto que estas últimas cuestiones afectan el resultado económico de la empresa y con él, el estado de ánimo del productor y su familia. Sin embargo, la rentabilidad de la ganadería de carne no está influida, solamente, por el precio de la carne y su relación relativa con los diferentes insumos. Es algo mucho más complejo donde intervienen, además, factores culturales y de gestión que amenazan con la sustentabilidad y el futuro de la actividad.
Existe una serie de prácticas y manejos de “bajos costos o nulos” como las tecnologías de procesos y de “conocimientos” que están al alcance de todos los productores y que son “tranqueras adentro” y que, por un motivo u otro, no se adoptan o se lo hace en forma parcial o temporal.
De ahí que para mejorar la rentabilidad es imprescindible evaluar y aplicar aquellas tecnologías y prácticas que mejor se adapten al sistema productivo, y que en muchos casos son propias de cada empresa ganadera, de acuerdo a las condiciones del ambiente (clima y suelo), la estructura productiva (maquinarias, etc.), la situación financiera, los empleados rurales y la composición familiar (herencia).
