Producir XXI, noviembre 2022

Del Sacapezoneras Automático al Control de punto de Ordeño

Ing Guillermo Aguirre

Equipo técnico de DeLaval

+54 9 11 6866-2190

guillermo.aguirre@delaval.com

La extracción automática de pezoneras no es la simple eliminación de un paso de la rutina, sino que hace posible que cada hombre pueda aumentar su capacidad de trabajo significativamente, atendiendo mayor cantidad de unidades

En algunos aspectos nos quedamos atrás

La selección genética y la evolución de los sistemas de producción han llevado a que las vacas lecheras produzcan cada vez más. Así, ellas se han transformado en verdaderas atletas que pueden responder con más producción ante una adecuada nutrición y manejo, logrando de esta manera maximizar el retorno económico sobre la inversión. Sin embargo, la etapa de transición entre el final de la gestación y el inicio de la lactancia constituye un gran desafío que deben atravesar las vacas de hoy.

Este período es importante porque en las 6 a 8 semanas alrededor del parto la vaca debe ajustar de manera rápida y precisa su metabolismo. Así, en una etapa donde su capacidad de consumo se encuentra deprimida, ella debe satisfacer los nuevos y mayores requerimientos nutricionales del inicio de la lactancia. Esta situación conlleva a un desbalance de nutrientes que, cuando es excesivo, aumenta el riesgo de presentación de enfermedades metabólicas (Cetosis, Hipocalcemia). Junto con esto, el déficit de energía, proteína y de ciertos nutrientes hacen que durante esta etapa la vaca esté inmunodeprimida. Por lo tanto, durante la transición ellas también se enfrentan a una mayor probabilidad de sufrir enfermedades infecciosas (Metritis, Mastitis, etc.).  

Ahora se va más rápido

Varios factores actuando en conjunto han desencadenado el rápido proceso de adopción de la extracción automática de pezoneras y que podemos encuadrar dentro de la mano de obra, la vaca y el equipamiento; lo que habla de la cantidad de efectos positivos y las ventajas que su implementación conlleva.

Los primeros retiradores automáticos, si bien se encontraban probados en otros países, tenían una relación costo beneficio que no conformaba las expectativas del mercado. En esas épocas las producciones promedio de los tambos tecnificados se mantenían por debajo de los 25 litros por vaca y las rutinas de ordeño eran simples y de pocos pasos, la cantidad de unidades de ordeño por ordeñador raramente superaba las 6 bajadas. Bajo estas condiciones, difícilmente los dispositivos automáticos podían competir con la velocidad de detección y extracción de unidades de un ordeñador y si bien éste carecía de la precisión de un dispositivo automático, el ordeño lo hacía sensiblemente más rápido manualmente que con automatización. Era notable en las pocas salas de ordeño automatizadas de esas épocas como los ordeñadores efectuaban el retiro manual mucho antes que el dispositivo, salteando los pasos de espera necesarios en el equipo automático.

Al igual que la adopción de tecnología, las producciones se mantuvieron en esos niveles durante muchos años, incluso en establecimientos que buscaban llegar a promedios de 30 lts/vaca.día sin éxito. Se produjeron cambios importantes y las producciones se incrementaron a niveles ampliamente superiores a ese umbral. Los cambios que se implementaron en los sistemas de producción fueron muchos y llevó a que se revisaran las tecnologías que podían acompañar y facilitar los procesos necesarios para lograr esos resultados.

Aparecieron nuevas necesidades

Así aparece la necesidad de implementar rutinas de ordeño con más pasos (para maximizar el estímulo y reducir los riesgos de mastitis en animales de mayores requerimientos) y también de aumentar la cantidad de unidades manejadas por hombre (debido a la necesidad de aumentar la cantidad vacas ordeñadas por hora y por hora/hombre). Estas dos necesidades se contraponen en sus efectos y se hace necesario no solo automatizar pasos de la rutina para liberar tiempo, sino también reducir la atención del ordeñador para detectar el punto final de ordeño. Esto último no es menor ya que implica más desplazamientos en la fosa y obliga al personal a mantenerse alerta para cumplir con la extracción de las unidades en el momento justo.

Los principales beneficios

La extracción automática de pezoneras entonces no fundamenta sus beneficios en la simple eliminación de un paso de la rutina, sino en hacer posible que cada hombre pueda aumentar su capacidad de trabajo significativamente, atendiendo mayor cantidad de unidades, sin aumentar, e incluso reduciendo sensiblemente, los riesgos de afectar la salud y capacidad productiva de los animales.

Los extractores automáticos de pezoneras han evolucionado hacia sistemas de alta confiabilidad y precisión con un costo conveniente para el productor. Paralelamente han aumentado sus prestaciones hasta llegar a ser verdaderos Controles de Punto de Ordeño que pueden medir con precisión la producción de leche individual, los flujos de leche, flujos de aire, detectar sangre y medir la conductividad eléctrica y, principalmente, conectarse a los sistemas de gerenciamiento automático que, asociados a la identificación automática de animales, pueden procesar los datos capturados permitiendo una alta precisión en el manejo de la salud, la alimentación y la reproducción de los animales.