Producir XXI, septiembre 2023

No sentirnos culpables por dejarle a hijos y nietos, un mundo peor

No está bueno que sintamos culpa porque creemos que le dejamos a hijos y nietos un mundo peor que el que nos dejaron nuestros abuelos. No es correcto y lo explicamos:
El mundo no está peor, está mucho mejor: La realidad es que la humanidad está viviendo el mejor momento de su historia (aunque aún falta mejorar en muchos aspectos):

  • Empecemos por la pobreza extrema: jamás en la historia de la humanidad hubo un menor porcentaje de personas pobres (siendo ‘pobres’ aquellos individuos cuya renta diaria es inferior a 2 dólares). En el año 2015, eran menos del 10% de la población mundial. Comparemos este dato con el 37% de 1990 o con el 72% de 1950 o con el 94% de 1900.
  • En cuanto a logros educativos, el analfabetismo afecta hoy a un menor porcentaje de la población mundial que en ningún otro momento de la historia, es sólo el 15%. Esto es menos de la mitad que en 1950 y menos de una quinta parte que en 1900, cuando nacieron nuestros abuelos y los analfabetos eran casi el 80%.
  • La salud del mundo también está mejorando notablemente: hoy, el 96% de los niños del planeta superan la edad de cinco años; en los 70, eran el 85%; y a comienzos del siglo XX, sólo el 64%.

Pero nuestro querido país, Argentina, sí está peor: hacia 1960 la pobreza en el país era alrededor del 6-7%, y hoy pasa el 40%. Si de salud hablamos hace 50-60 años funcionaban los hospitales públicos y hoy para conseguir un turno son horas de hacer cola y hasta es posible que deba volver al otro día porque se acabó el cupo diario. Si miramos la seguridad, recordaremos que hace 50-70 años dejábamos las bicicletas en la calle y hoy los chicos no pueden salir solos de su casa. Y si de educación se trata, la realidad de hoy es que un altísimo porcentaje de quienes “terminan” el secundario (los hacen pasar de año para que las estadísticas “den mejor”) no entienden cuando leen un texto escrito.
Definitivamente el mundo está mucho mejor y nuestro país mucho peor, ¿a qué se debe esta realidad? Simplemente a que no hemos sabido mantener décadas de cultura del esfuerzo y del trabajo. De orden. De continuidad de años de saber cómo país hacia donde queríamos ir teniendo verdaderos Programas de gobierno que apuntaran a objetivos conocidos y compartidos por una mayoría. En cambio, lo que sí hubo fueron décadas de populismo degradante, de acostumbrar al pueblo al menor esfuerzo y a recibir las cosas regaladas. Para el que no tenía trabajo el camino elegido no fueron un seguro de desempleo por un cierto tiempo más capacitación y la creación de condiciones para el desarrollo de emprendimientos, de nuevas PyMEs, créditos, etc. No, en cambio se eligió la vía de los subsidios permanentes para generar cada vez mayor dependencia del Estado, de “papá Estado” que va acostumbrando a la gente a depender de él. Esa fue la estrategia que sirvió para ganar elecciones, pero no para impulsar el Desarrollo del país. Y sin embargo, en ese marco, muchos de los padres les dejamos a nuestros hijos un nombre, vocación por el trabajo, educación y valores. Y no es mucho…¡¡es muchísimo!!

¿Y qué podemos hacer ahora, en estos momentos cruciales de nuestra querida Argentina? Sólo destacamos algunos aspectos a nuestro alcance como personas comunes:

  • Ser muy responsables en las próximas elecciones: votar por la honestidad y no por la corrupción; votar por el orden y no por el caos y la ausencia de gobierno. Votar por objetivos y Programas posibles y no por improvisaciones y promesas mesiánicas; votar por equipos de trabajo y no por personalismos inconducentes; votar por no déficit fiscal y no votar por el descontrol de los presupuestos oficiales. Asimismo, votar por educación de calidad, por seguridad, por justicia independiente, con leyes y jueces que no favorezcan a los delincuentes y por salud pública en continua mejora. También votar por las relaciones comerciales abiertas a todo el mundo y votar por el control a ultranza de la inflación, para evitar envilecer la economía, porque eso destruye a las personas y a la sociedad toda. Votar por leyes laborales que favorezcan la creación de trabajo genuino. Y sólo estamos destacando algunas prioridades.
  • Tomar cada vez mayor compromiso por las cosas de la comunidad, en especial los más jóvenes, superando el individualismo que lleva sólo al fracaso.
  • Seguir dándole duro al trabajo de cada uno, sea lo que cada persona haga. Y hacerlo con orden, con planificación y esfuerzo continuado y mejora continua. De esta manera estaremos aportando al objetivo de seguir contribuyendo al Desarrollo del conjunto, definido como “Pasar de condiciones menos humanas a otras más humanas”.

    Y no es mucho más que esto lo que podemos hacer…pero ya sería muchísimo si la mayoría lo hace.

    Hasta la próxima…y votemos bien, lo mejor posible, pensando en nuestros hijos y nietos.

Ing. Luis Marcenaro
Director de Producir XXI

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diecinueve − quince =