Tener cantidad y calidad de forraje es clave

Los sistemas productivos de leche y de carne de Argentina en general se apoyan en gran medida en el pastoreo de forrajes diversos, sean praderas permanentes (PP), verdeos de invierno y de verano (VI, VV) o campos naturales (CN). Según la zona y los criterios o estrategias productivas de cada empresario, tendrá mayor a menor proporción de forrajes en pastoreo y otros que serán consumidos como forrajes conservados.

Los sistemas más exitosos en lo productivo y económico sin dudas son muy eficientes en la producción y aprovechamiento de esos forrajes en pastoreo o como rollos y silajes de uso estratégico. Estos forrajes conservados son fundamentales por varias razones: 

✓ Al tener mayor % de materia seca se logra mayor consumo de forraje. Por ejemplo, un potrero de VI en pleno estado vegetativo tiene un 13-15% de MS y uno de PP, mezcla de gramíneas y leguminosas, tiene 22-25% de MS. Esto significa que los animales levantan un 80% o más de agua. El consumo de silaje y rollos concentra la dieta y se logra mayor consumo de alimentos y por lo tanto más producción.

✓ Tener buena cantidad de forraje conservado permite trabajar con mayor carga animal/ha y así consumir forrajes en pastoreo directo con más eficiencia. Como es sabido, trabajar con mayor carga animal es un factor clave para la eficiencia de los sistemas de producción de leche y de carne de base pastoril. Y es muy difícil, y riesgoso, trabajar con altas cargas si uno no tiene forrajes guardados. 

✓ Con buena cantidad y calidad de forraje en forma de rollos y silajes uno duerme mejor durante las noches. Y esto, la tranquilidad que genera tener comida guardada,ayuda a vivir más en paz. 

No podemos controlar todo lo que viene por ejemplo con el clima, pero sí podemos decidir con qué herramientas queremos enfrentarlo. Y los forrajes conservados son un buen ejemplo: si llueve y se dificulta el pastoreo, tener fibra disponible puede ser un gran alivio. Los concentrados pueden comprarse, la fibra de calidad es costosa de no haberla producido y conservado antes.

Por estas razones, las reservas de forraje son mucho más que alimento: son capacidad de respuesta y tranquilidad para el productor.

Varias de las notas de esta misma edición de Producir XXI permiten reforzar estas ideas de intensificación con verdaderos fundamentos:

o Estamos en una nueva era favorable a la ganadería de carne por muchos años.

o Importancia de la fibra en la nutrición animal;

o Pastoreo temprano de sorgo es más proteína de buena calidad;

o Inoculación de silajes para tener calidad con mayor seguridad;

o La capacitación de ensiladores y sus equipos humanos afianza la actividad.

o Confección de rollos “cuteados”;

o Alfalfa fertilizada con selenio genera leche enriquecida;

o Mejor manejo reproductivo con pinturas de ayuda para la detección de celos;

o Encalado del suelo para lograr mayor cantidad de rinde en los potreros;

o Eficiencia económica: más litros no siempre significan más plata;

Debemos tener muy claro que muchas de las cosas que nos permiten dormir tranquilos se construyen con las decisiones que tomamos día a día.

No se trata de adivinar qué va a pasar, sino de estar preparados para distintos escenarios. No podemos manejar el clima ni el mercado, pero sí podemos construir un sistema con reservas, eficiencia y herramientas para responder cuando las cosas se ponen bravas. Y quizás ahí esté una buena parte de la tranquilidad que buscamos: saber que, cuando llegue el momento, tenemos con qué enfrentar lo que venga.

Hasta la próxima.

Luis Marcenaro

Director de Producir XXI

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