- Aumentar los costos de una “futura y eventual irresponsabilidad fiscal” constituye una tremenda señal para los inversores presentes locales e internacionales. Equivale a un “quemar las naves” de la irresponsabilidad fiscal. No es menor como señal.
Pasó inadvertido: Una medida espectacular.
Se desreguló el acceso de las pymes al mercado de capitales ya sea para emitir acciones, obligaciones negociables o fondos comunes de inversión abiertos, pero en especial cerrados.
- La norma establece que una empresa Pyme puede ampliar su capital, emitir ON Obligaciones No Negociables, fondos, etc sin autorización previa. No se elimina el deber de informar y respetar al inversor. Lo que se elimina es el permiso previo, la burocracia previa que desanimaba y tornaba inviable el acceso de las pymes al mercado.
- No es una medida salvadora. Es una condición necesaria, no suficiente.
- Ahora falta que el sector privado productivo use esta desregulación, que los bufetes de abogados sean proactivos, escuchen y asesoren a las pymes para acceder al mercado. También que los inversores acepten el desafío.
- En tiempos de transición, paulatino acceso al conocimiento de estos nuevos instrumentos, en tiempos de temor de los inversores por la morosidad, en tiempos de lo que sea, es razonable pensar que los resultados no van a ser inmediatos ni apabullantes.
- No obstante, la puerta ya está abierta. Las pymes ya tienen disponible una enorme avenida de financiamiento. Habrá que acercarse, proponer, intentar, fracasar, reintentar. El financiamiento está más cerca. El sistema bancario no es la única alternativa. Se abre el mundo del mercado de capitales para las pymes.
- Es importante que nos asesoremos financieramente. La solución no es inmediata ni fácil, pero está. No es menor.
- Me atrevo a decir que estamos frente a la desregulación más importante de años sin desmerecer el proceso desregulatorio argentino.