Uno de los principales desafíos es sostener altos consumos de pasto de buena calidad a lo largo del tiempo. La heterogeneidad de los lotes y la dificultad para estimar la disponibilidad hacen que la figura del “pastor” sea determinante. Sin embargo, más allá de la experiencia, es clave contar con una metodología simple, sistemática y repetible que permita monitorear la plataforma forrajera y tomar decisiones oportunas.
En este marco, el sistema 3R (Recorrida, Rotación y Remanente), desarrollado por INIA, se presenta como una herramienta práctica para ordenar la toma de decisiones y mejorar la eficiencia de cosecha del pasto.
La recorrida constituye el primer pilar. Consiste en una evaluación periódica de los potreros, idealmente semanal y en condiciones similares, para generar información comparable en el tiempo. Durante esta instancia se releva la disponibilidad de pasto, el estado fenológico y observaciones generales. La estimación visual del forraje es un método ampliamente utilizado por su simplicidad y bajo costo, basado en atributos como altura, densidad y cobertura. Si bien su precisión es menor que métodos directos, su fortaleza radica en la frecuencia de medición y la representatividad a escala de lote. Su confiabilidad depende del entrenamiento del observador y de calibraciones periódicas.