Producir XXI, octubre 2025

Inocuidad alimentaria: El cuidado invisible que protege tu salud

Lic. Josefina Marcenaro

Licenciada en Nutrición

jmarcenaro@hotmail.com

IG: @josefinamarcenaronutricion

Cuando hablamos de alimentación saludable solemos pensar en nutrientes, calorías o combinaciones de alimentos. Sin embargo, existe un aspecto silencioso y fundamental que muchas veces pasa desapercibido: la inocuidad alimentaria.

Comer seguro

Se trata, ni más ni menos, de la garantía de que los alimentos que ingerimos son seguros y no representan un riesgo para la salud. Esto no significa solo evitar productos “en mal estado”, sino prevenir la presencia de contaminantes físicos (como vidrios o plásticos), químicos (restos de pesticidas, detergentes) y biológicos (bacterias, virus, parásitos) que pueden provocar enfermedades.

¿Por qué es tan importante en el día a día?

Las intoxicaciones alimentarias no se dan únicamente en fábricas o restaurantes. La cocina del hogar es uno de los lugares donde más fácilmente se pueden producir errores: dejar carne descongelándose en la mesada, guardar juntos crudos y cocidos, o no lavarse las manos correctamente antes de cocinar son ejemplos habituales que aumentan los riesgos.

En un contexto en el que cada vez valoramos más lo “casero”, es clave entender que un alimento saludable solo lo es verdaderamente si también es inocuo. Una ensalada fresca, por ejemplo, debe estar bien higienizada; una tarta casera debe manipularse cuidando la cadena de frío de sus ingredientes.

 

Claves para lograr una cocina segura en casa:

  • Lavado de manos frecuente: antes de cocinar, después de manipular carne cruda, tras ir al baño o tocar basura. El agua sola no alcanza: siempre con jabón.
  • Separar alimentos crudos y cocidos: usar tablas y cuchillos diferentes, o al menos lavarlos con agua caliente y detergente entre usos.
  • Controlar la temperatura: el frío es un gran aliado. Carnes, lácteos y fiambres deben guardarse siempre refrigerados. Norma a seguir: lo frío siempre debe estar frío y lo caliente debe mantenerse caliente. Evitar el rango de temperatura de riesgo.
  • Cocción segura: pollo, carnes picadas y huevos deben estar completamente cocidos, ya que las bacterias sobreviven en cocciones parciales.
  • Higienizar frutas y verduras: no basta con enjuagarlas; lo ideal es lavarlas con agua potable y, en lo posible, sumergirlas unos minutos en agua con unas gotas de lavandina apta para desinfección de alimentos.
  • Vigilar los vencimientos y el orden en la heladera: lo más antiguo adelante, lo nuevo atrás. Así evitamos olvidos y desperdicios y lo que primero entra primero sale.
  • La inocuidad también es organización: Planificar las compras, organizar el almacenamiento y tomarse unos minutos para limpiar superficies y utensilios son hábitos tan importantes como elegir ingredientes de calidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *