Segado acondicionado e hilerado
El segado, sería la primera estrategia de secado. El uso de segadoras acondicionadoras es clave ya que el tallo es el elemento de la planta que presenta la mayor dificultad en el secado. Sobre todo, si pensamos en leguminosas como la alfalfa.
En el caso del hilerado, se trata de un proceso que nos puede ayudar en varios aspectos, juntar andanas, airear, ayudar al secado, etc. Importante: no superar los 7 km/h de avance del equipo para evitar o disminuir pérdidas y regular el rastrillo para evitar incorporar tierra a la andana.
Inoculación: Acelerador biológico de secado
Es una de las novedades tecnológicas: la inoculación con un biológico que acelera el secado de la planta. Es el caso de Bioheno, que presenta 3 bacterias benéficas en su composición. El uso de esta tecnología nos ayuda en la reducción de humedad inicial, acelerando la pérdida de humedad en forma considerable en la primera etapa de baja de humedad en hojas y luego en tallo (Gráfico N°1).
Este tratamiento nos permitirá henificar con algunos puntos más de humedad (en el caso de rollos, podremos henificar con hasta 25% más de humedad, Gráfico N° 2). Además, la aceleración del secado ayudará a henificar en menos tiempo, evitando problemas climáticos (lluvias), reduciendo costos de confección y obteniendo mayor calidad.
Por otro lado, el efecto fungistático de Bioheno reduce/atenúa este proceso natural, disminuyendo el riesgo de desarrollo de hongos y por lo tanto, evitar el “amarronamiento” provocado por altas temperaturas que muestra la presencia de microorganismos y un marcado deterioro proteico.