Producir XXI, marzo 2026
Si usted todavía no conoce sus números, no me gustaría estar en su lugar…
Ing. Agr. Félix Fares
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felixfares57@yahoo.com.ar
Los tiempos han cambiado, la economía ya no es la misma que hace algunos meses atrás. Y eso hace que haya que plantearse varios temas cruciales para que su empresa no entre en problemas.
Cambió la música…
Como dice el famoso refrán: si cambió la música hay que empezar a “bailar” de otra manera. Y eso rige también para las empresas agropecuarias. Y como no podían ser la excepción, también para las tamberas.
Que los tiempos hayan cambiado tiene que ver con las tasas de inflación, que en cuestión de meses se desplomaron, y auguran seguir en esos niveles, casi inéditos en la historia económica argentina. Y todo ese sinceramiento de la economía tiene un lado positivo, pero también uno negativo.
Mejor ver los negativos…
En un contexto de alta inflación, podían tomarse decisiones, adoptar herramientas, endeudarse en tasas altas (pero negativas), porque la inflación atemperaba, tapaba muchas cosas. Y también esa alta inflación era la excusa de muchos para no aplicar las herramientas que hacen falta para conocer el estado de una empresa, diseñar estrategias, conocer la raíz de los problemas, y anticiparse a lo que puede ocurrir en el futuro.
“Para qué planificar si total nadie puede conocer cómo seguirá la inflación, el precio de la leche o el tipo de cambio, no ya dentro de varios meses, sino la semana que viene”. Ese era el mantra que repetían en el tambo Las Acacias, para no tener que ocuparse de medir, conocer, diagnosticar, proyectar a futuro. Todo quedaba en la nebulosa. Y si a eso se le suma que era la cuarta generación de tamberos, operando con las mismas herramientas, que aparentemente ya habían resultado útiles y suficientes en el pasado, para qué querer “inventar la pólvora…”.
Era, en definitiva, querer seguir una y otra vez con el mismo paso de baile cuando la música ya había cambiado.
Las herramientas que podrían ser de gran utilidad eran básicamente tres:
- el control de gestión,
- el balance patrimonial y
- el presupuesto financiero.
Pero no se trataba de acopiar números y más números, para luego suponer que aparecería un cuadro de situación, por un lado, y las recomendaciones del caso por otro. Cada empresa es un mundo, con sus características propias, sus fortalezas y debilidades, sus conflictos familiares, el nivel de riesgo que está dispuesta a asumir, y la expectativa que tenga a futuro, traducido en los objetivos que tenga planteados.
Hubo otros casos, como en el tambo “La Manea”, en el que ya habían decidido comenzar a llevar el Control de gestión de la empresa y el Balance Patrimonial. Eso les permitió, a partir del Resultado obtenido, tener un estado de situación de la “salud” de la misma. Pero, además, entrar a investigar por qué había cosas que habían salido bien mientras que otras habían salido en pérdida. “Seguir el hilo hasta llegar a sus causas primarias” permitió contestar la gran pregunta: “¿por qué me fue como me fue?”. Y a partir de esos hallazgos, formular estrategias para conservar lo favorable, revertir lo desfavorable, y diseñar el “cómo” se lograría.
Condición necesaria pero no suficiente…
Porque de las tres herramientas mencionadas, seguía faltando una todavía, y no menos importante: el presupuesto financiero.
La excusa era que la poca escala del tambo, sumada a la imprevisible inflación, no ameritaba llevar ese presupuesto. Pero empezaron a aparecer las sorpresas: reducción del nivel de descubierto por cheques de proveedores impagos, saldo de IVA a pagar, adelantos de ganancias en los siguientes meses. La falta de una planificación tributaria estaba trayendo sus dolores de cabeza. Y para completar, el comunicado de la usina de que el precio del mes siguiente ya no tendría aumento.
En ese momento se encendió la luz amarilla, y aparecieron las urgencias por poder encontrar la salida a todos esos problemas que aparecieron todos juntos.
En síntesis…
La reorganización implicó aplicar estas tres herramientas no por única vez, sino en forma sistemática. Especialmente el Presupuesto Financiero, que lejos de quedarse en una única foto anual, se transformó en una herramienta de actualización permanente, proyectando escenarios uno pesimista, uno optimista y uno “realista”.
Estas herramientas no tienen un resultado garantizado. Dependen de cómo fueron aplicadas, los datos considerados, los criterios aplicados y, lo más importante, el análisis final de lo obtenido, el diseño de las estrategias adecuadas a llevar a cabo, y su aplicación posterior.
Porque en estos temas no existe la magia, ni el resultado inmediato, ni el botón “mágico” que nos mostrará lo que queremos saber…
