¿Por qué elegir carinata?
Pertenece a la familia de las brasicáceas, igual que la camelina, el repollo o los nabos. Pero su principal ventaja está en su alto rendimiento energético.
“Las moléculas del aceite de carinata tienen una intensidad que la hace ideal para combustibles exigentes como el de aviación. No es lo mismo que hacer biodiésel de soja para camionetas. Esto está pensado para aviones de última generación”, explicó.
Gana la producción y gana el suelo
Además de su rendimiento económico –con precios que hoy rondan los 500 dólares por tonelada, muy por encima del trigo–, la carinata tiene grandes beneficios agronómicos. Funciona como cultivo de invierno y también como cobertura, mejorando la estructura del suelo.
“Tiene raíz pivotante, rompe la compactación y deja el suelo más sano y con mayor disponibilidad de agua para el cultivo siguiente. Consume menos agua que el trigo: entre 280 y 290 mm, cuando el trigo se lleva 400”, detalló.
Y agregó: “Es una tecnología ganar-ganar: aporta al suelo, genera empleo local, permite rotar cultivos y asegura un precio estable durante todo el año”.
Europa mira a Córdoba
Todo el proceso se realiza bajo normas estrictas de trazabilidad exigidas por la Unión Europea, que es hoy uno de los principales destinos del grano.
“Cargamos cada paso del cultivo en una plataforma auditada: desde que recibimos la semilla hasta la entrega final. Es producción con estándares internacionales”, contó Chincuini.
Pero más allá de la innovación tecnológica, lo que más entusiasma al ingeniero es el impacto social. La carinata ya está en Córdoba. Tal vez dentro de poco empiece a sonar tanto como la soja o el maíz.