El proceso fue coordinado desde la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria (FAZyV-UNT), a través de la Cátedra de Producción de Bovinos para Leche y del Laboratorio de Calidad de Lácteos (LACALAC), tras más de dos décadas de investigación y trabajo territorial.
“Para elaborar y redactar la IG fue necesario un intenso trabajo de investigación y extensión”, explicó el coordinador del proyecto, Rubén Oliszewski. Entre los estudios realizados se incluyeron ensayos de caracterización composicional de la leche y de los quesos, evaluaciones organolépticas mediante paneles entrenados y pruebas de cata destinadas a determinar reconocimiento, diferenciación respecto de otros quesos y preferencia en consumidores. “Estos análisis permitieron establecer un perfil sensorial distintivo asociado al sistema productivo de los Valles Calchaquíes”.
Altura, clima y bacterias: la receta irrepetible
Uno de los rasgos que vuelve único a este queso es su origen en un ambiente de altura. Tafí del Valle se ubica entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar y está rodeado por cordones montañosos que generan un microclima propio. Ese entorno, frío, seco y con pastizales adaptados a la altura, influye directamente en la alimentación del ganado, en la composición de la leche y en los microorganismos que participan en la elaboración.