Producir XXI, julio 2026

De desecho a recurso: la lana como punto de partida para un proyecto transdisciplinario

Estudiantes de 2.º año del Profesorado de Educación

Secundaria Técnico Profesional

en Producción Agropecuaria

– ISFDyT N.º 123 “Enrique Udaondo” –

Arrecifes, Buenos Aires

La lana, producto históricamente central en la ganadería argentina, encuentra aquí una nueva forma de ser útil. No como descarte, sino como insumo. No como un costo a evitar, sino como una oportunidad para enseñar, producir y cuidar el ambiente.

Repensando desde adentro

En muchas zonas del país —particularmente en la provincia de Buenos Aires— la lana ovina enfrenta un desafío estructural. Aunque es un producto con historia y valor, su comercialización se ha vuelto cada vez más difícil fuera de los circuitos de exportación de lanas finas. En establecimientos con razas carniceras o mixtas, el precio no alcanza a cubrir los costos de esquila, y en muchos casos, el destino de la lana queda indefinido. Se acumula, se descarta, se subutiliza.

Frente a esta realidad, un grupo de estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N.º 123 «Enrique Udaondo» decidió repensar el problema desde adentro, con mirada agrosistémica. ¿Y si la lana pudiera revalorizarse en los propios entornos productivos de una escuela agropecuaria?

Surge un proyecto: “De desecho a recurso”

Es un proyecto que propone el uso de lana ovina como cobertura de suelo y componente de sustrato en viveros y huertas escolares. Desde una lógica de aprovechamiento circular, el proyecto busca resignificar un recurso disponible y subutilizado, y al mismo tiempo integrar saberes de distintos espacios formativos: el entorno ovino, la producción vegetal, el ambiente, la biología, las ciencias sociales y exactas.

Coordinados por la profesora María Laura Galotta, los estudiantes llevaron adelante ensayos iniciales que arrojaron resultados alentadores: en las parcelas cubiertas con lana se observó mejor conservación de la humedad, menor presencia de malezas (hasta un 72% menos) y un mayor vigor en los plantines. Las pruebas se realizaron con rúcula, acelga y caléndula, empleando lana sin lavar y lana lavada como cobertura o sustrato en bandejas de germinación.

El valor de la experiencia no se limita a lo agronómico. Esta propuesta pedagógica fomenta la capacidad de los futuros docentes para detectar problemas reales, diseñar soluciones contextualizadas, y trabajar desde una lógica sistémica e interdisciplinaria. En palabras simples: los estudiantes aprenden haciendo, vinculando teoría con territorio.

Foto 1: Plantines de acelga en el entorno formativo huerta. Se compararon parcelas con cobertura de lana y sin ella, observándose diferencias significativas en la emergencia de malezas y en la retención de humedad.

Foto 2: parte del equipo: Prof. María Laura Galotta. Participantes: Ana Paula Gedda, Manuela Pellegrini, Celeste Quiroga, Miguel Arraya, Antonela Castellano Vitali, Vitorino Pallaro, Alejandra Ríos.

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