Junto con este proceso, el equipo detectó un desbalance en el sistema de control de azúcares de la planta: se rompe la relación entre la sacarosa, que actúa como fuente de energía y señal de crecimiento. Esa desregulación, según dieron cuenta, podría compararse en términos funcionales con una situación “diabética” en el tejido vegetal.
El hallazgo, que podría contribuir a desarrollar cultivos más resilientes y fue publicado en la Journal of Experimental Botany, tiene implicancias concretas en la producción agropecuaria.
Sucede que la salinización del suelo afecta millones de hectáreas en el mundo, incluyendo a zonas agrícolas de Argentina, y representa un problema a la estabilidad de sistemas forrajeros, base de la ganadería pastoril.
“Conocer las respuestas metabólicas tempranas permite no sólo mejorar el manejo agronómico, sino también diseñar futuras estrategias de mejoramiento genético o bioestimulantes específicos que potencien la resiliencia sin depender exclusivamente de eventos transgénicos”, indicó Rodríguez.